Como todo código de autorregulación, no hay ninguna sanción por parte de las autoridades para las empresas que lo incumplan. Sin embargo, lo interesante en el caso del PABI es que Conar se compromete a dar un seguimiento muy estricto de toda publicidad dirigida al público infantil con un monitoreo que abarcará todos los canales de televisión abierta y de paga; medios impresos dirigidos a niños; un monitoreo aleatorio de los anuncios en radio y en publicidad exterior.
MARICARMEN CORTÉS. EL UNIVERSAL | El PABI es el Código de Autorregulación de Publicidad, Alimentos y Bebidas no alcohólicas dirigidas al público infantil. Desde luego el objetivo de ambas dependencias es combatir el grave problema del crecimiento de la obesidad en la población infantil, pero las diferencias derivan del impacto que realmente tiene la publicidad de los llamados alimentos chatarra sobre la incidencia de la obesidad entre nuestros niños.
El hecho es que Miguel Ángel Toscano, el presidente de la Cofepris, no cree en la autorregulación de las empresas fabricantes de alimentos y por lo tanto descalifica el PABI y para no dejar dudas sobre su postura —¿o fue berrinche?— no asistió el lunes al acto de presentación y firma del PABI por parte del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (Conar) y no sólo de ConMéxico, que agrupa a las principales fabricantes de alimentos sino de los organismos que integran el CCE.
Desde luego para el sector privado lo principal no es el apoyo de la Cofepris sino de la Secretaría de Salud como cabeza de sector y de la Profeco.
Los restos que plantea el PABI son muchos, porque en materia de regulación de publicidad hay múltiples casos de empresas que se han enfrentando tanto a la Cofepris como a la Profeco, y la publicidad es también un factor de enfrentamiento constante en el interior de ConMéxico y de la Conar entre empresas competidoras.
Como todo código de autorregulación, no hay ninguna sanción por parte de las autoridades para las empresas que lo incumplan. Sin embargo, lo interesante en el caso del PABI es que Conar se compromete a dar un seguimiento muy estricto de toda publicidad dirigida al público infantil con un monitoreo que abarcará todos los canales de televisión abierta y de paga; medios impresos dirigidos a niños; un monitoreo aleatorio de los anuncios en radio y en publicidad exterior.
Conar elaborará reportes quincenales y cuatrimestrales. Al detectar una empresa que viole el PABI, primero se le exhortará a modificar su publicidad, y en caso de incumplimiento se divulgará al público el nombre de la empresa sancionada, que será suspendida por Conar, y estamos hablando de empresas a las que supuestamente sí les interesa su imagen, además de que la Profeco, que participa en el comité de seguimiento, aplicará las sanciones que corresponden por publicidad engañosa.Las nuevas campañas que inician en enero próximo implican un reto de creatividad, porque buscarán vender productos que están considerados chatarra y prohibidos en cualquier dieta para bajar de peso y al mismo tiempo buscan fomentar nuevos hábitos alimenticios y la práctica de ejercicio.
El PABI se basa en el éxito que ha tenido un programa similar en España, y en el caso de México lo que saben perfectamente Conar y ConMéxico es que de no cumplir con la autorregulación enfrentan el riesgo de medidas más radicales, como la que favorece Toscano, de suspender totalmente la publicidad infantil de estos productos.
MONITOREO: LA RESPONSABILIDAD CORRESPONDE A SUS AUTORES.
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