Estrategia tan ganadora como aquella de MTV antaño: reclutarlo al grito de “Si no puedes con él, únelo a ti”. Como VH1 con MTV, Esquinca atiende a un público parecido de Mariano (pero levemente distinto: también lo escuchan hombres y, por estar asociado a la música en inglés, personas con niveles de ingreso algo mayores) con una fórmula parecida (pero levemente distinta: donde Mariano es todo seda, Esquinca se asume a veces un poco rugoso, recurre a la Muchedumbre –y a su propia voz, apenas teñida de ironía– para hacer su espacio un pelín socarrón). ¿Resultado? La competencia de siempre, sólo que ahora enteramente en favor de un solo grupo radiofónico. [Nicolás Alvarado. El Universal ]
En 1995, GRC encontró en Mariano Osorio a una de las pocas voces emblemáticas que quedan en la radio mexicana. Su largo programa en Stereo Joya –también se transmite de 6 a 1– lo ha convertido en el líder en su horario, particularmente entre las mujeres. La fórmula, en su momento, resultó harto innovadora –entre canción y canción, Mariano prodiga consejos para la superación personal y hace bromas inocuas pero entrañables, todo en timbre aterciopelado–, tanto como para constituir una influencia innegable en el apenas posterior turno de locución de Esquinca en Mix.
Toño Esquinca y la Muchedumbre –donde “la Muchedumbre” es un track pregrabado de entusiasmo o de nuesto coral que funge como ingenioso patiño del locutor– constituyó durante años una piedrita en los zapatos de GRC, los que más fuerte pisan en la radio musical (suyas son también La Z, 97.7 y Universal Estéreo). Sus índices de audiencia no superaban los de Mariano pero a menudo los amenazaban.
En Radio Centro, pues, dos no son muchedumbre sino gancho al hígado en uno-dos; habrá que ver si Acir se levanta o se queda en el knock-out.
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